Cuando la vida comienza…abres los ojos y distingues colores, luces y sombras.
extiendes la mano y encuentras el calor de un ser amado.
sonríes y dejas escapar esa alegría que, sin pedir permiso, termina contagiando a quienes te rodean.
te atreves a lanzarte al vacío con ese parapente llamado libertad.
descubres que el mundo aún guarda sorpresas y aventuras esperando por ti.
Cuando, después de un gran dolor, aprendes a valorar todavía más esta inmerecida bendición que todos llamamos existencia.
Cuando cada lunes decides regalarte una nueva meta y cada viernes eliges distraer, aunque sea por un momento, el peso de tus excesos y tus preocupaciones.
Cuando lees estas líneas y, de pronto, algo dentro de ti susurra:
"Hoy es mi domingo. Hoy es tiempo de retomar mi vuelo."
Entonces…
Abróchate el cinturón.
Respira hondo.
Y salta.
Porque, aunque a veces olvidemos creerlo,
la vida siempre puede volver a comenzar.