viernes, julio 24, 2026

La escena del crimen



Aún en la escena del crimen

se pueden ver los fragmentos

de un pasado, sus lamentos

y conjeturas que oprimen.


Sobre ello aunque lastimen

mis pasos en sus intentos,

siguen buscando argumentos

creyendo que me redimen.


Que no fui yo, fuiste tú,

como si eso trajera

a la vida nuestro occiso


amor que retrasó su

final aunque emitiera

hace años su preaviso.


PD:

Solo hablando se redimen

los errores y argumentos,

dando espacio a los intentos

para que ya no lastimen.


Escrito por Carmen Teresa Macareño Aisse 

Erfurt, Junio 22 de 2026

viernes, julio 17, 2026

Las estaciones de Terri


No todas nos parecemos exactamente...



Mis rasgos cambiaron.

Mi sonrisa aprendió otras formas.

La piel fue escribiendo su propia memoria.

Pero cuando miro esta fotografía descubro algo mucho más importante.

Las cinco nos conocemos.

Ninguna se avergüenza de la anterior.

Ninguna intenta borrar a la otra.

Todas estamos sosteniendo a la misma mujer.

Fui una niña que creyó que el amor alcanzaba para todo.

Fui una joven que aprendió que la vida también educa a través de las pérdidas.

Fui una mujer que convirtió sus cicatrices en el idioma con el que abraza la vida y se aferra a ella.

Hoy camino más despacio, pero ya no huyo de mí.

Y cuando llegue el invierno, quiero que mi rostro solo cuente la historia de alguien que nunca dejó de volver a florecer.

Durante mucho tiempo pensé que era la mujer que había quedado después de las guerras.

Después comprendí que no.

Soy la mujer que todavía sabe sonreír después de ellas.

Y eso cambia toda mi historia.  Todo mi presente.

Si pudiera regresar a alguna de estas cinco edades, elegiría a la adolescente.

No para cambiar sus decisiones.

No para impedirle enamorarse.

No para evitarle el primer desengaño.

Volvería únicamente para sentarme a su lado y decirle:

"No tienes que demostrarle a nadie que eres suficiente. No confundas entregar el corazón con olvidarte del tuyo. Habrá despedidas que dolerán muchísimo, pero ninguna será el final de tu historia."

Porque muchas de las guerras de la mujer adulta comenzaron con los silencios de aquella adolescente.

Después buscaría a la mujer del centro.

La que sonreía creyendo que todavía podía salvarlo todo.

Le tomaría las manos y le diría:

"No cargues sola con el peso del mundo. No intentes rescatar a quien no quiere ser rescatado. Guarda un poco de ese inmenso amor para ti, porque un día descubrirás que también tú merecías recibirlo."

Y entonces comprendería algo que me ha tomado toda una vida aprender.

Esa conversación nunca estuvo pendiente.

La estoy teniendo ahora.

Con la mujer del otoño.

La de después de mi Venezuela.

La de después de muchas guerras.

La que aún llora.

La que aún ama.

La que todavía cree.

La que decidió dejar de corregir su pasado para empezar, por fin, a tratar con ternura a todas las mujeres que fue.

Porque no soy cinco mujeres distintas.  Soy una sola.  Y sigo aquí.


P. D.

He dejado de preguntarme quién pude haber sido.

Hoy abrazo, con infinita gratitud, a todas las mujeres que hicieron posible que yo llegara hasta aquí.

Y si alguna de ellas aún llora en silencio, también la abrazo.

Porque entendí que no necesito perdonarla.

Solo necesito seguir caminando con ella de la mano.


Escrito por mí, hoy 18 de julio de 2026 en mi Erfurt.