jueves, mayo 21, 2009

La verdad de mis ganas, sobre la mentira de mis apariencias






En solitario, deseo la compañía de la gente con quien me siento identificada y cómoda en el andar. En medio del bullicio, anhelo la calma de mi soledad, de mis sueños y desvaríos.

La felicidad hincha mis ojos de llanto, y vacía mi alma sedienta de más emociones. Es como un ciclo que no conoce el fin… El fin es solo el comienzo. Así lo miran mis ojos…. Los del alma, los de adentro….. los que estoy descubriendo poco a poquito.

Cuando fui una niña, me creía mujer… con las responsabilidades y retos de quien ya ha vivido harta vida y creía que debía experimentar nuevas emociones para seguir aprendiendo. Me inventé nuevas metas, las últimas más retadoras que las anteriores. Ahora que he vivido realmente, me creo una niña, deseosa de retozar en las rodillas de mi madre y permitirme excesos y errores propios de adolecer de experiencia. Ansiosa de aventura y dejándome llevar por la corriente inexplicable de la vida y sus jugarretas. Será que por no vivir el momento se me pasó el momento???

Los pequeños excesos que me permito, están condicionados a una lucha interna de mis Yo’s, donde no se ponen de acuerdo, y mientras debaten qué debe ser, cómo debe ser, y cuándo debe ser… uno de ellos, el más juguetón y peligroso, se escabulle en medio del pleito y sigue logrando su objetivo… burlar con mentira, la verdad. Reir ante la impotencia y atreverse a cambiar.

Nada es casualidad, todo encaja en perfecta armonía sobre mi rompecabezas, creo que cada día que pasa, cada minuto que respiro; es una razón nueva que descubro para auto “escanearme” y conseguir células mezcladas de la ebriedad que brinda la juventud con la sobriedad de la madurez.. ese “mix”, ese no sé qué, me mueve inconscientemente como se mueve mi cuerpo al son de una canción de la Billo’s. Estoy profundamente convencida que el destino no existe, ese me lo forjo yo misma con mis tropiezos y mis aciertos; con mis amores y mis rabietas; con mis antojos y mis logros.

Dentro de mi hermosa fábrica de hormonas que soy yo misma, existe una trilogía propia de la industria: un sindicato (netamente patronal), un patrono (un tanto egoísta y práctico) y una fuerza laboral (convencida de vivir cada día como el último)…. Este sindicato es un parapeto que baila al son del patrono, pero el obrero ya se dió cuenta de esto, y juega a que ellos crean que él les cree. Por eso es que creo que la verdad de mis ganas es la cara oculta del obrero, y ante ellos: ante el sindicato y el patrono, el obrero muestra la mentirosa apariencia de quien juega al yo te creo.

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