Y del nido de gaviotas
que le colgaba del hombro,
sacó, para mi gran asombro,
algunos versos y notas.
Fueron recuerdos idiotas,
por no llamarlos felices,
de invisibles cicatrices
en su efímero apogeo.
Ahora que soy sorda veo
lindas e ingenuas perdices
💮
Escrito por Carmen Teresa Macareño Aisse

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