Zurcidos
Con mi hilo rojo y tu aguja
mis rotos podría zurcir,
mas te tengo que decir
que mi alma a veces se estruja.
Y aunque la herida dibuja
un dolor hondo por dentro,
dos rotos en el encuentro
van tejiendo algún camino,
y con un paciente tino
se remiendan desde adentro.
Y ya sin tanto quebranto
aprenden lento a quererse,
sin miedo ya de perderse
ni de abrir de nuevo el llanto.
Se dan sin medir el cuánto,
como quien vuelve a nacer,
y en su modo de tejer
con su hilo compartido,
va quedando restituido
lo que dolía en su ser.
Y en la calma que han tejido
ya no hay sombra que les venza,
porque el alma en la paciencia
halló su cauce encendido.
Lo que ayer fue eco dolido
hoy es raíz que sostiene,
y en lo que el cariño tiene
de refugio y de verdad,
van sembrando claridad
que en lo hondo se mantiene.
Por Carmen Teresa Macareño Aisse
Erfurt, 12 de abril de 2026










