martes, abril 14, 2026

El Apostadero

 



El mar estaba tranquilo ese día,
como si también él hubiera decidido callar por respeto.
El muelle olía a madera vieja, sal y espera.
A un lado, el edificio del apostadero seguía en pie,
con su nombre firme, como si nunca hubiera dejado de vigilar despedidas.

Ella llegó primero.
No corrió.
No hizo falta.
Porque hay momentos en los que el cuerpo ya sabe
que lo inevitable no necesita prisa.
Se detuvo frente al mar,
como si estuviera comprobando que el pasado no era una invención.
Que el tiempo realmente había pasado.
Que los catorce años eran reales.
Entonces lo vio.

El marinero caminaba despacio,
como quien regresa de un lugar donde no se aprende a olvidar.
Su uniforme aún tenía la disciplina de otros tiempos,
pero su mirada no.
Esa mirada había viajado más que él.

Se quedaron quietos.
No hubo palabras al principio.
Solo ese instante absurdo en el que el mundo parece demasiado pequeño
para lo que dos personas están sintiendo.

El viento pasó entre los dos
como si también recordara.
Él dio un paso.
Luego otro.
Y ella no se movió,
porque había esperado demasiado tiempo como para romper el instante.

Cuando por fin estuvieron cerca,
no se dijeron nada importante…
porque lo importante ya estaba ocurriendo.

El abrazo no fue un gesto.
Fue un reconocimiento.
Como si los cuerpos dijeran lo que la vida había interrumpido:
“aquí seguimos”.

Ella:

Creí que te había olvidado.

Me lo repetí tantas veces… como si decirlo pudiera hacerlo verdad.

Y aun así, aquí estás. Otra vez.

Él:

Yo también lo creí.

Creí que aprendería a vivir sin ti,

pero hubo días en que tu ausencia era más fuerte que el resto del mundo.

Ella:

Nos perdimos en el peor momento posible…

cuando todavía éramos nosotros.

Y eso no se supera, solo se aprende a esconder.

Él:

Yo no aprendí a olvidarte.

Aprendí a sobrevivir con tu nombre dentro.

Eso fue lo más cerca que estuve de seguir adelante.

Ella:

Hubo un océano entre nosotros…

pero lo peor no fue la distancia,

fue el silencio.

Él:

El silencio fue lo único que supimos hacer bien.

Porque si hablábamos… nos rompíamos otra vez.

Ella:

Y ahora… ¿qué somos?

Después de tanto tiempo… ¿qué se supone que hacemos con esto?

Él:

No lo sé.

Pero sé lo único que nunca cambió:

yo no dejé de amarte.

Ella:

Yo tampoco.

Y eso es lo que da miedo.

Porque el amor sigue aquí… como si el tiempo no hubiera pasado.

Y entonces se besaron.
No como en los recuerdos.
No como en los sueños.
Sino como en la vida real,
donde el amor no es perfecto, pero sí verdadero.

Detrás de ellos, el apostadero seguía ahí,
testigo de todo lo que no se había perdido del todo.
Y el mar…
el mar, por primera vez en años,
no parecía separación.
Parecía regreso.

Escrito por Carmen Teresa Macareño Aisse 

 en Budapest, el 14 de abril de 2026

sábado, abril 11, 2026

Zurcidos

 Zurcidos



Con mi hilo rojo y tu aguja

mis rotos podría zurcir,

mas te tengo que decir

que mi alma a veces se estruja.

Y aunque la herida dibuja

un dolor hondo por dentro,

dos rotos en el encuentro

van tejiendo algún camino,

y con un paciente tino

se remiendan desde adentro.


Y ya sin tanto quebranto

aprenden lento a quererse,

sin miedo ya de perderse

ni de abrir de nuevo el llanto.

Se dan sin medir el cuánto,

como quien vuelve a nacer,

y en su modo de tejer

con su hilo compartido,

va quedando restituido

lo que dolía en su ser.


Y en la calma que han tejido

ya no hay sombra que les venza,

porque el alma en la paciencia

halló su cauce encendido.

Lo que ayer fue eco dolido

hoy es raíz que sostiene,

y en lo que el cariño tiene

de refugio y de verdad,

van sembrando claridad

que en lo hondo se mantiene.


Por Carmen Teresa Macareño Aisse 

Erfurt, 12 de abril de 2026


jueves, septiembre 14, 2023

Asunción


 Asumo la noche:

Suceso del día,

los lunes: Sus viernes,

las cuentas, la agenda

los cambios de ruta.


Apuro el remanso

el hoy con sus nubes

la calma y su ritmo,

la música toda

mi afán y sus treguas

mi tendencia a ti. 


Admito mis fallos

y sus precisiones;

Mis inadvertencias

en cualquier contienda

que esté por brotar.


Aguanto tus ganas

con las que me sobran

y unto nuestras prórrogas 

de mil y un recuerdo.


Agradezco el alma

la salud 

la zona

la buena persona

y la que está de malas.


Por Carmen Teresa Macareño Aisse 

martes, enero 14, 2020

Impropio


Agradecer lo que fue,
lo que estuvo y no duró,
o aquello por lo que yo
sin buscar, me lo encontré.

También por lo que no hallé
a pesar de aquel intento
y mi falible tormento,
cuando al amor me negué.

Es muy cierto que la vida
tan solo es un carnaval,
que al llegar a su final

la memoria en estampida
sin nuestro consentimiento
se vuelve ceniza y viento.

Carmen Teresa Macareño Aisse 
Enero 14, 2020




martes, diciembre 03, 2019

Talante y argumento


Me conozco tanto el suelo
que sólo miro hacia arriba,
si hoy son tragos de saliva
mañana serán de cielo.

Me he fumado al desconsuelo
tras matar la disyuntiva,
pero hoy más que nunca viva:
la fuerza de alzar el vuelo.

puño, mejilla, talón,
hombro, pecho, mente abierta;
paso firme hacia la puerta

que me dicte el corazón.
Creo en mi afán, mi talento,
mi talante y mi argumento.

Carmen Teresa Macareño Aisse 

(Hoy es 3 de diciembre y te recuerdo...  A ti que fuiste mi primavera)

domingo, agosto 17, 2014

DESDE EL FONDO DEL ESPEJO

~
Para verme yo tendría
que mirarte frente a frente,
reconociendo en tu fuente
mi lacónica amnistía.

Si se extiende la agonía
de este mi yo irreverente,
y surgiera una incipiente
mixtura de rebeldía...

Enfrentaría al enemigo
que me habita sin visado,
dejándolo maniatado

y al borde del precipicio
de ser en libre ejercicio
la que quiero como ombligo.
~
Por Carmen Teresa Macareño Aisse
~
inspirada en el tuit de  @EstebanMPinotti:
"Mi único verdadero enemigo es el que acecha desde el fondo del espejo."
~
El enemigo es astuto, ¿Cómo es posible que estemos tan ciegos, cuando la verdad está en nuestros corazones y aún así no creemos?

Bob Dylan


viernes, agosto 15, 2014

"He venido a quererte..."


Encerrarte en palabras... 

¡Que tú, tú, quepas en verbos, nombres, y adjetivos intactos! 

Que yo lo pueda decir todo: lo nuestro, esto que hacemos y 
estaremos haciendo siempre, eternísimamente: hablar, callar, ser tú y yo siéndonos nuestros. 

Yo no te pregunto adónde me llevas. Ni por qué. Ni para qué. ¿Tú quieres caminar?  pues yo te sigo. 

Por Carmen Conde

miércoles, agosto 13, 2014

"-¡Forever and ever, ALELUYA, ALELUYA!"

De esos ojitos llorosos que gritaban:
-¡Mamá no me dejes aquí! -
aquel primer día en el kinder...
no queda más que el mal sabor de boca de sentir que me moría (contigo) al dejarte allí;  creciendo, haciéndote fuerte.   Aprendiendo a conocer la esencia de la palabra responsabilidad.

Hoy llevo el dulce sabor de tu victoria, hijo mío.  En esa marcha triunfal la orquesta grita tu nombre con vivas y grita el mío, y el de tu papá y tus dos hermanos.  El de la abuela Jeannette que además de amor incondicional, cuidaba tu ortografía.  También gritaba el nombre con vivas de tu tía Misa quien te enseñó a leer y escribir y preparaba con esmero tus exposiciones.    Y vivas para tu tia madrina, Mariantonia y el de tu bisabuela Carmen y tus nonnos.... y el de todos tus tíos y primos.

Este es otro gran momento para renovar las ganas.  Para mirar hacia atrás y admirar lo que hemos logrado juntos.  Convencidos de que el camino, apenas se está iniciando.

Mi orgullo es tu felicidad y la de tus hermanos.  Mi sueño es verlos dichosos haciendo lo que los llene y los impulse a seguir creciendo como seres humanos.

"-¡Forever and ever, ALELUYA,  ALELUYA!"

Valencia, Agosto 13, 2014

martes, agosto 12, 2014

El lobo que habita en mí...




Gana el lobo que alimento
con mis anhelos y acciones,
él bebe en mis elecciones
y de todo lo que enfrento.
Ante la duda, no miento;
mi temor es natural
y se volverá un caudal
de vida para mi lobo
si con heroico arrobo
hago arena de mi cal.

Por Carmen Teresa Macareño Aisse
 ~

Un antiguo indio Cherokee dijo a su nieto:
-Hijo mío dentro de cada uno de nosotros
hay una batalla entre dos lobos.  Uno es malvado.
Es ira, envidia, resentimiento, inferioridad, metiras, ego.
El otro es benévolo.  Es dicha, paz, amor, esperanza,
Humildad, bondad, empatía y la verdad.
El niño pensó un poco y preguntó:
-¿Abuelo, cuál lobo gana?
Y el anciano respondió:
-El que tú alimentes, hijo.

Autor anónimo

lunes, agosto 11, 2014

Valle abajo

~
Aturdida por las horas
que van golpeando a mi puerta,
te pienso y la dejo abierta
jugando a que no demoras.

~
Pupilas acreedoras
de la más hermosa oferta,
hacen que yo las convierta
en dos niñas soñadoras.

~
Mi café en su dulce aroma
se cuela y vuela hasta ti
y sin más te miro aquí

~
sentando junto a mi mesa
mientras mi café te besa
y el silencio es nuestro idioma.


@);--,'--

Por Carmen Teresa Macareño Aisse
~
Tu silencio junto al mío es un idioma.
José Narosky