@casidapimi
... porque escribir es existir absolutamente para siempre... "En literatura no hay nada escrito"
martes, octubre 27, 2026
Ahora
lunes, septiembre 14, 2026
Mientras llueve la vida en su ventana
Hay gente que se extraña y no se busca,
hay gente que se quiere y no se besa,
hay gente que convive como presa
porque sentirse libre les ofusca.
Hay gente que al hablar se vuelve brusca
porque olvida escuchar y asi se empieza:
desde una discusión en sobremesa,
a guerra sin cuartel “aunque les luzca”.
Y se van apostando la existencia
olvidándose de sí y de la esencia
que se juraron quizá algún abril.
Oscureciendo a gris aquel añil
mientras llueve la vida en su ventana,
se va escurriendo el tiempo y nadie gana.
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@);–,–
Por Carmen Teresa Macareño Aisse
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domingo, agosto 23, 2026
¿Y LO MEJOR DEL AMOR?
Lo mejor del amor cuando comienza
son las cestas de mimbre y mandarina,
las represas de savia y de deseos,
los balcones de luz en las pupilas.
Lo mejor del amor es su preludio,
como de viento en la montaña al alba,
y el secuestro de alguna luna llena
en medio de dos bocas que se estrenan.
Lo que hace irresistible amar y amarse
es la zafra de caricias que se ensayan
en cada ensueño al pretenderse.
Lo mejor del amor es lo que queda
en la piel que a solas soñar no sabe:
para amar hay un después del punto y aparte.
Para Joaquín Sabina
De Carmen Teresa Macareño Aisse — Catemay
P. D.
Una página ya escrita... Otra esperando.
sábado, agosto 01, 2026
Gleis Drei
Soy mi dolor y mi gozo;
mi tren, mi andén, mi boleto;
mi destino y mi amuleto;
y el paisaje más hermoso.
También soy mi caudaloso
río de lluvias pasajeras;
visto a veces de quimeras
con lunas menguando a solas,
y otras veces rompeolas,
con sus playas y palmeras.
Llevo un drapeado de ocasos
que me pregunta al oído,
si recuerdo lo vivido
o lo apago entre sus brazos.
Mi colección de balazos
recibidos son trofeos
mientras libero a los reos
que juzgué por su apariencia,
mi suela es la indiferencia
con sus vestigios más feos.
Yo era una extraña en mi vida
hasta mirarme al espejo,
declamándole al reflejo
de mi Terri consentida.
Mi hoy es punto de partida
donde compiten los grises,
mi paleta de matices
plena en blancos refractados
despliega hacia sus dos lados
arcoiris tras las crisis.
PD:
Hoy no es preciso volar
a kilómetros de altura,
para aflorar la locura
que se revuelve al viajar.
Escrito por Carmen Teresa Macareño Aisse
(en algún lugar entre Halle y Nordhausen, el 15 de diciembre de 2015)
viernes, julio 24, 2026
La escena del crimen
Aún en la escena del crimen
se pueden ver los fragmentos
de un pasado, sus lamentos
y conjeturas que oprimen.
Sobre ello aunque lastimen
mis pasos en sus intentos,
siguen buscando argumentos
creyendo que me redimen.
Que no fui yo, fuiste tú,
como si eso trajera
a la vida nuestro occiso
amor que retrasó su
final aunque emitiera
hace años su preaviso.
PD:
Solo hablando se redimen
los errores y argumentos,
dando espacio a los intentos
para que ya no lastimen.
Escrito por Carmen Teresa Macareño Aisse
Erfurt, Junio 22 de 2026
viernes, julio 17, 2026
Las estaciones de Terri
No todas nos parecemos exactamente...
Mis rasgos cambiaron.
Mi sonrisa aprendió otras formas.
La piel fue escribiendo su propia memoria.
Pero cuando miro esta fotografía descubro algo mucho más importante.
Las cinco nos conocemos.
Ninguna se avergüenza de la anterior.
Ninguna intenta borrar a la otra.
Todas estamos sosteniendo a la misma mujer.
Fui una niña que creyó que el amor alcanzaba para todo.
Fui una joven que aprendió que la vida también educa a través de las pérdidas.
Fui una mujer que convirtió sus cicatrices en el idioma con el que abraza la vida y se aferra a ella.
Hoy camino más despacio, pero ya no huyo de mí.
Y cuando llegue el invierno, quiero que mi rostro solo cuente la historia de alguien que nunca dejó de volver a florecer.
Durante mucho tiempo pensé que era la mujer que había quedado después de las guerras.
Después comprendí que no.
Soy la mujer que todavía sabe sonreír después de ellas.
Y eso cambia toda mi historia. Todo mi presente.
Si pudiera regresar a alguna de estas cinco edades, elegiría a la adolescente.
No para cambiar sus decisiones.
No para impedirle enamorarse.
No para evitarle el primer desengaño.
Volvería únicamente para sentarme a su lado y decirle:
"No tienes que demostrarle a nadie que eres suficiente. No confundas entregar el corazón con olvidarte del tuyo. Habrá despedidas que dolerán muchísimo, pero ninguna será el final de tu historia."
Porque muchas de las guerras de la mujer adulta comenzaron con los silencios de aquella adolescente.
Después buscaría a la mujer del centro.
La que sonreía creyendo que todavía podía salvarlo todo.
Le tomaría las manos y le diría:
"No cargues sola con el peso del mundo. No intentes rescatar a quien no quiere ser rescatado. Guarda un poco de ese inmenso amor para ti, porque un día descubrirás que también tú merecías recibirlo."
Y entonces comprendería algo que me ha tomado toda una vida aprender.
Esa conversación nunca estuvo pendiente.
La estoy teniendo ahora.
Con la mujer del otoño.
La de después de mi Venezuela.
La de después de muchas guerras.
La que aún llora.
La que aún ama.
La que todavía cree.
La que decidió dejar de corregir su pasado para empezar, por fin, a tratar con ternura a todas las mujeres que fue.
Porque no soy cinco mujeres distintas. Soy una sola. Y sigo aquí.
P. D.
He dejado de preguntarme quién pude haber sido.
Hoy abrazo, con infinita gratitud, a todas las mujeres que hicieron posible que yo llegara hasta aquí.
Y si alguna de ellas aún llora en silencio, también la abrazo.
Porque entendí que no necesito perdonarla.
Solo necesito seguir caminando con ella de la mano.
Escrito por mí, hoy 18 de julio de 2026 en mi Erfurt.
miércoles, mayo 13, 2026
Soy única
Puede que sea reemplazable
pero jamás repetible,
soy única e inconfundible
y por ello inolvidable.
Amando: inconmesurable,
soñando: incansablemente,
sensible: de cuerpo y mente
y muy gentil con mesura,
porque creo en la estatura
del intercambio consciente.
Escrito por Catemay
martes, abril 14, 2026
El Apostadero
Ella:
Creí que te había olvidado.
Me lo repetí tantas veces… como si decirlo pudiera hacerlo verdad.
Y aun así, aquí estás. Otra vez.
Él:
Yo también lo creí.
Creí que aprendería a vivir sin ti,
pero hubo días en que tu ausencia era más fuerte que el resto del mundo.
Ella:
Nos perdimos en el peor momento posible…
cuando todavía éramos nosotros.
Y eso no se supera, solo se aprende a esconder.
Él:
Yo no aprendí a olvidarte.
Aprendí a sobrevivir con tu nombre dentro.
Eso fue lo más cerca que estuve de seguir adelante.
Ella:
Hubo un océano entre nosotros…
pero lo peor no fue la distancia,
fue el silencio.
Él:
El silencio fue lo único que supimos hacer bien.
Porque si hablábamos… nos rompíamos otra vez.
Ella:
Y ahora… ¿qué somos?
Después de tanto tiempo… ¿qué se supone que hacemos con esto?
Él:
No lo sé.
Pero sé lo único que nunca cambió:
yo no dejé de amarte.
Ella:
Yo tampoco.
Y eso es lo que da miedo.
Porque el amor sigue aquí… como si el tiempo no hubiera pasado.
Escrito por Carmen Teresa Macareño Aisse
en Budapest, el 14 de abril de 2026
sábado, abril 11, 2026
Zurcidos
Zurcidos
Con mi hilo rojo y tu aguja
mis rotos podría zurcir,
mas te tengo que decir
que mi alma a veces se estruja.
Y aunque la herida dibuja
un dolor hondo por dentro,
dos rotos en el encuentro
van tejiendo algún camino,
y con un paciente tino
se remiendan desde adentro.
Y ya sin tanto quebranto
aprenden lento a quererse,
sin miedo ya de perderse
ni de abrir de nuevo el llanto.
Se dan sin medir el cuánto,
como quien vuelve a nacer,
y en su modo de tejer
con su hilo compartido,
va quedando restituido
lo que dolía en su ser.
Y en la calma que han tejido
ya no hay sombra que les venza,
porque el alma en la paciencia
halló su cauce encendido.
Lo que ayer fue eco dolido
hoy es raíz que sostiene,
y en lo que el cariño tiene
de refugio y de verdad,
van sembrando claridad
que en lo hondo se mantiene.
Escrito por Carmen Teresa Macareño Aisse
Erfurt, 12 de abril de 2026
jueves, septiembre 14, 2023
Asunción
Suceso del día,
los lunes: Sus viernes,
las cuentas, la agenda
los cambios de ruta.
Apuro el remanso
el hoy con sus nubes
la calma y su ritmo,
la música toda
mi afán y sus treguas
mi tendencia a ti.
Admito mis fallos
y sus precisiones;
Mis inadvertencias
en cualquier contienda
que esté por brotar.
Aguanto tus ganas
con las que me sobran
y unto nuestras prórrogas
de mil y un recuerdo.
Agradezco el alma
la salud
la zona
la buena persona
y la que está de malas.
Por Carmen Teresa Macareño Aisse










