Si alguna vez buscaras dilación
(no necesariamente es tan aprisa)
cuelgan secretos viejos en la brisa…
Ahí te dejé un silencio, en el buzón.
Quizás se active tu locomoción
y vuelvas a prender de tu camisa,
algún botón cristal como pesquisa
de un cielo pleno en lluvia de
estación.
Y entre algunos silencios y sus roces
desesperan las horas que preceden
a miradas incautas que suceden
entre dos charcos pardos y aparejos
de un chubasco tenaz que ya a lo lejos
deja caer su agobio en grises voces.
Por Carmen Teresa Macareño Aisse
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El silencio es retórica de amantes.
Pedro
Calderón De La Barca
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